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Comentario |
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Así amanece el día. Parece que
el tiempo nos va a dejar llevar a la Virgen sin
demasiados sobresaltos. Demasiado delicado todo como para
verse aguado. |
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Las nuevas escalinatas en el
recien remozado Peñón de S. José permitirán ver a un
mayor número de personas y con mayor comodidad el acto. |
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El nuevo peñón de S. José,
ahora con una imagen del Santo con el Niño e incluso
iluminación nocturna. |
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Bueno, bueno, no hay que
preocuparse demasiado. Parece que ha surgido algún
problemilla de última hora con la cruz del templete,
pero nada importante que desluzca un ápice el acto. |
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Emotivo saludo de La Virgen y S.
José. El público se deshace en aplausos y vivas. |
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La Virgen en alto echa un último
vistazo a S. José. (Estos costaleros están fuertes,
¿eh?) |
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Como ya hemos comentado por algún
sitio, este año están prohibidos los fuegos
artificiales, pero nada puede parar al Sr. Salazar, que
fiel a su tradición, enciende la mecha de la traca que
saluda a la Virgen al paso por delante de la puerta de su
casa. Eso sí, ha sido necesario conseguir autorización
administrativa para el caso, pero menudo es este Sr.
cuando se propone algo. Querer es poder. |
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Cantes y bailes no faltan durante
todo el camino. Nuestra Dª Agueda es buena animadora y
el personal también se presta con alegría. |
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Para movilizar un grupo tan grande
de gente no hacen falta unos apabullantes medios
técnicos. Es mejor poner buena voluntad de un lado y
buena colaboración por el otro. |
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La Virgen llega al puente sobre el
río. Aquí la esperan los jóvenes de la banda de
música municipal para precederla con alegres marchas y
composiciones hasta la Ermita. Se echan de menos los
numerosos cohetes de otros años. |
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Cualquier sitio y momento es bueno
para organizar un bailecillo. Motivo, desde luego, no
falta. |
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La Virgen preparada para pasar
bajo el arco. Desde luego, aquí los costaleros tienen
que tomar aire. |
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Para pasar a La Virgen bajo el
arco hace falta un gran esfuerzo, pues la altura del
templete hace que los varales deban pasar casi a ras del
suelo. Pero esta gente joven no se le pone nada por
delante. |
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La Virgen entra en su Ermita, de
espaldas, dedicando una última mirada a su pueblo, que
la acompaña y tanto la quiere. Hasta pronto, Madre. |