Ya ha finalizado este corto mes en el que
nuestra Virgen ha venido hasta nuestro pueblo para acompañarnos
en estos días otoñales. Esta noche han cambiado la hora y el
invierno ha llegado.
La noche ha estado revuelta y ha amanecido el día gris y húmedo. No obstante, se decide seguir para adelante y comenzar la romería. Esperamos tener suerte, Virgencica.
El camino, como siempre es muy alegre y distendido y discurre entre cantos, bailes y buen humor. Se me figura que a pesar de todo, los fieles son mucho más numerosos que en otras ocasiones. También veo mucha gente joven, lo que me resulta particularmente agradable.
El nuevo templete es llevado por sus costaleros "oficiales", aunque a menudo, voluntarios de todas las tallas colaboran con los mismos, o al menos, ponen su mejor intención.
Casi al final del recorrido, comienzan a caer unas finas gotas de agua que, afortunadamente quedan en nada. Un poco después de llegar la Virgen a su Ermita, aprieta un poco más y esta vez sí que hay que resguardarse. En todo caso, la misión ha sido cumplida con éxito.