También la fiesta del Corpus, otrora
brillante Jueves, es una de las fechas en las que Bedmar se
engalana con las mejores labores de sus ciudadanos.
Este año se han arreglado la práctica totalidad de las calles del pueblo por las que pasa la procesión, participando en los trabajos todos los vecinos de las mismas, que desde el alba, en mayor o menor medida han aportado su granito de arena para mayor gloria de la fiesta, de forma que la procesión ha discurrido gloriosa por calles ribeteadas de sábanas blancas, de colchas antiguas, macetas, hierbas olorosas por el suelo, y unas 8 "paradas" a lo largo del recorrido, a cual de ellas más bonita.
La misa comenzaba a las 9:30, y la procesión a eso de las 10:15. Ha tenido que salir por la puerta lateral norte de la Iglesia Parroquial, pues la principal estaba ocupada por la bonita "parada" que en ella habían instalado los vecinos y demás voluntarios, con la dirección y el buen quehacer al que nos tiene acostumbrados nuestro esforzado artista Martín.
La mañana ha sido fresca, lo que ha ayudado a que el recorrido se hiciese llevadero, ya que el lento discurrir del templete y la gran cantidad de "paradas" en las que se ha detenido la hacían lenta de necesidad. Han asistido, como de costumbre, nuestra banda de música, todos los niños que han hecho la comunión durante el año, así como gran cantidad de vecinos que quieren manifestar de esta manera su devoción. No he visto, en cambio, a ningún representante del Ayuntamiento, al menos de forma oficial.
La primera parada se encontraba en el rincón de la calle Iglesia, en la puerta de nuestra Casa de la Tercia y esperamos que os guste. Lo hemos hecho lo mejor que hemos sabido y podido y podéis ver varias fotos de la misma. Incluso el tramo de calle que va desde este rincón hasta la lonja de la Iglesia se ha adornado por parte de las vecinas y voluntarias con sábanas y unos bonitos platitos en el suelo, con pétalos de flores y velas.
Tras torcer hábilmente (porque para mover un trono de esta clase por este tipo de callejuelas hace falta mucha maestría) a la derecha para entrar en la calle Mayor, nos encontramos con que los vecinos han esparcido por el suelo olorosas ramas de hierbabuena y "matronchos" que perfumaban agradablemente el ambiente al ser pisadas. También es una calle estrecha y con poca gracia, pero los vecinos la han adornado con sus mejores sábanas, colchas y labores diversas, resultando muy pintoresca.
La parada de la plaza del Ayuntamiento ha sido espectacular, como siempre, y los vecinos que la han levantado (no el Ayuntamiento, sino los vecinos), dirigidos por la gran Alejandra le han sabido dar ese toque majestuoso que los suele caracterizar, y han sabido llenar la plaza con los diversos adornos y pendones de forma armónica y refinada, resultando un conjunto verdaderamente colorido, elegante y bonito.
La Calle de la Fuente se ha visto también muy trabajada, y todos sus numerosos obstáculos han sido cubiertos y adornados para dejarla como no se había visto nunca (al menos el que escribe estas palabras), todo ello fruto de la imaginación y el incansable trabajo de las vecinas (sobre todo las señoras) de la calle y alrededores. Incluso han adornado hasta el suelo, con unas bonitas flores amarillas y blancas de papel brillante, lo que ha resultado en un conjunto muy bien equilibrado y fino sin caer para nada en el abigarramiento barroco.
Girando a la izquierda nos encontramos con la calle García Galán, que es la que sube hasta la Rambla, toda ella alfombrada con hierbas, pancartas colgantes y varias paradas.
Veo todos estos trabajos totalmente voluntarios y desinteresados realizados con alacridad por los vecinos desde primeras horas de la mañana (si bien muchos de los detalles se han debido comenzar a preparar días antes) sin mayor interés que el lucimiento de la Fiesta, sin otro incentivo que el trabajo, el esfuerzo y las propias ganas , y se me viene a la cabeza aquella anécdota que se cuenta de la Madre Teresa de Calcuta, a la que una Señora vió lavar y abrazar a un leproso, diciéndole "Madre: eso no lo haría yo ni por todo el oro del mundo", a lo que ella contestó: "Yo tampoco. Esto sólo se puede hacer por amor". Y es que en estos tiempos descreídos en los que la única energía que mueve el mundo es el interés personal y el dinero, cuando no las subvenciones que todo lo oscurecen, cada vez resulta más difícil encontrar personas que sean capaces de realizar esfuerzos por amor, amor simple, desnudo, inacabable y desinteresado; por amor a su pueblo, a sus calles, a sus gentes; a sus tradiciones ancestrales, que son lo que somos, lo que nos mantiene unidos al suelo que nos ha visto nacer y crecer, lo que da soporte a nuestro presente y a nuestro futuro; lo que hace que no seamos unos desarraigados que no saben a donde pertenecen. No podemos olvidar nuestras tradiciones y aunque nos cueste algún esfuerzo, debemos mantenerlas para que nuestros hijos sepan lo que hemos sido y por qué somos como somos.